Un proyecto educativo madrileño para prevenir la homofobia, mención de honor en el Premio a la Acción Magistral 2017

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04Oct

Un proyecto educativo madrileño para prevenir la homofobia, mención de honor en el Premio a la Acción Magistral 2017

“Tutoría de atención a la diversidad sexual y de género (Tutoría LGBTI+H)”, presentado por José Joaquín Álvarez del IES Duque de Rivas de Rivas Vaciamadrid en la categoría B (Secundaria y Bachillerato).


Más de la mitad de los menores LGTB sufre acoso escolar en las aulas. De ellos, el 43% ha ideado alguna vez el suicidio, el 35% lo ha preparado con algún detalle y el 17% incluso lo ha intentado, según datos de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales.

 

Éstas son las trágicas cifras que motivaron, hace ya doce años, que el IES Duque de Rivas pusiera en marcha un proyecto pionero de lucha contra el acoso escolar por orientación sexual e identidad y expresión de género entre el alumnado del centro escolar. De la mano del profesor José Joaquín Álvarez, y con el apoyo expreso de la asociación de madres y padres de alumnos y alumanas, se marcó un objetivo claro: “crear un espacio para la convivencia desde el respeto y la empatía”.

 

Desde entonces, cientos de alumnos y alumnas han pasado por el proyecto “Tutorías de atención a la diversidad sexual y de género (Tutoría LGTBI+H)” para, en palabras de José Joaquín Álvarez: “ayudarles a que los adolescentes encuentren herramientas para quererse, aceptarse y empoderarse. Además de visibilizar el sufrimiento por el que pasan muchos adolescentes LGTBI. Queremos que se sientan iguales entre iguales”.


Así nació el proyecto La tutoría de atención a la diversidad sexual y de género (también llamada tutoría LGBTI+H), nació para dar respuesta a la demanda invisibilizada de adolescentes homosexuales y transexuales, muchos de los cuales sufren acoso en las aulas por su orientación sexual. Doce años de trabajo han dado sus frutos. El instituto es hoy un referente de innovación educativa en la convivencia, cuenta con distintos reconocimientos como el que le otorgó hace unos meses la Organización de Estados Iberoamericanos por la promoción de los Derechos Humanos, y es, sobre todo, un espacio mucho más seguro para los y las estudiantes y docentes que deciden expresar su afectividad libremente.

 

El proyecto trabaja en tres vertientes:

 

Atención a adolescentes LGBTI y sus familias. Ofrece recursos educativos que ayudan a resolver las dudas que se puedan plantear. Así mismo se facilita, a los y las estudiantes que lo demanden, información rigurosa, precisa y veraz sobre diversidad sexual y de género. También, herramientas para que aprendan a desarrollar una correcta socialización, a través de un trabajo de acompañamiento y asesoría.

 

Atención al profesorado. Se informa sobre los materiales educativos que pueden utilizar para introducir transversalmente, si lo consideran oportuno, estos contenidos en sus respectivas clases y se les invita a participar en la organización de las actividades de sensibilización programadas a lo largo del curso escolar. Se pone un especial énfasis en el protocolo que se ha de seguir cuando en el aula hay un alumno o alumna transexual para que éste/a se sienta plenamente integrado en la vida del instituto, reconociéndole en todos los actos académicos por su sexo sentido.

 

 

Campañas de concienciación escolar sobre los perniciosos efectos de la homofobia a edades tan tempranas que permitan eliminar prejuicios y desterrar los comportamientos discriminatorios. Se organizan charlas, talleres y conferencias que se imparten en todos los cursos de un mismo nivel formativo, de acuerdo con el grado de madurez del alumnado y las necesidades detectadas. A través de la página web del instituto se da público conocimiento de las mismas.

 

Para el autor y promotor de este proyecto, José Joaquín Álvarez: “La educación en la diversidad sexual y de género es la mejor vacuna contra la homofobia y debería introducirse en todas las etapas del currículo escolar, de acuerdo con el nivel de maduración de los propios estudiantes, tal como se hace con otras disciplinas. El prejuicio y el miedo alimentan la sinrazón. Los alumnos llegan, en general, muy prejuiciados a la Educación Secundaria, y ya sabemos que eliminar un prejuicio es mucho más difícil que mover una presa de hormigón. Esta situación evidencia, al menos en parte, que nuestras escuelas no se acomodan con sus planes formativos a las demandas reales de un alumnado que se desarrolla también en ambientes diversos, con nuevos modelos de familia distintos al tradicional, y que exige de la administración educativa el reconocimiento de su especificidad y una especial protección, por ser también los más vulnerables”.

 

Vídeo del proyecto: https://www.youtube.com/watch?v=X02c6iMzMto

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